Conclusión

 

 

Felicidad, bienestar subjetivo, actitud de vida y bienestar emocional entre otros, son diversos términos que se han utilizado a través del tiempo para referirse a la percepción de los aspectos positivos en la vida de un individuo en la que prevalece el afecto agradable y la percepción de satisfacción de las necesidades del individuo, se engloba dentro de un concepto más amplio de Calidad de Vida, que por su complejidad, es de naturaleza multifactorial y para facilitar su estudio se ha de abordar desde la corriente objetiva que hace alusión de satisfactores concretos y la corriente subjetiva que se orienta a la percepción y la manera cómo se interpreta los eventos en general.

Las medidas de satisfacción subjetiva son más difíciles de obtener, pero son predictores más fuertes que las medidas de tipo objetivas. De ahí que la forma en cómo interpretamos los eventos que nos suceden impacta en el aspecto emocional, y en ese sentido es posible deducir que aquellos que poseen una alta duración de afecto positivo y una alta intensidad de ese afecto presentarán una vida afectiva gozosa. De lo contrario, aquellas personas que son altos en duración de afectos negativos y altos en intensidad frecuentemente sentirán depresión u otras emociones negativas fuertes.

La valoración personal de aspectos objetivos y subjetivos en su conjunto es muy relevante, dado que nos posibilita tener una visión completa de la persona.